Las mariposas se transforman ¿y las personas?
- Daniela Postiglione Ten Hoever
- 10 jun 2021
- 2 Min. de lectura
Cuando mi hijo Darío tenía cinco años le expliqué el proceso de metamorfosis mediante el cual una oruga rolliza es capaz de convertirse en una obra de arte con alas. Por supuesto no me creyó, hasta que lo pudo ver con sus propios ojos.
La transformación se produce en cuatro etapas: huevo, larva, pupa y adulto. Lo más asombroso es lo distintos que son el aspecto y el comportamiento de la larva frente a los del adulto.
Siempre he pensado que con las personas pasa algo parecido. Es, con diferencia, lo que más me gusta de mi trabajo.
A lo largo de los años he podido presenciar como personas apagadas, tristes y desanimadas experimentaban un cambio digno de un documental de National Geographic. El proceso de “metamorfosis humana” comienza con una boca y una oreja, es decir, una conversación en la que escuchamos con atención que hay algo que no está funcionando bien. En el contexto laboral, la situación puede deberse a muchas causas pero hay una… quizás la más compleja de resolver… que es mi favorita. Si, puede sonar raro que tenga una “causa de desmotivación favorita” pero así es, y te explico por qué…
Cuando las personas me cuentan que ya no les gusta lo que hacen, que por algún motivo han cambiado y tienen ganas de hacer algo totalmente diferente , no puedo evitar sentir cosquillas en el estómago. Investigar qué y cómo llegar a ello, contribuir a su desarrollo y aprendizaje y , sobre todo, presenciar la luz y energía que genera la oportunidad de “volver a empezar”, es algo de lo que nunca me canso.
Mis mariposas tienen nombre: María José, Ana, Tomás, Mónica, Jose, Vanesa … Si te apetece, algún día puedo contarte su historia y cuáles han sido las claves para conseguirlo. Ya sabes, para creer, hay que ver ;)








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